Maelia nació de una frustración simple: ir de tienda en tienda y encontrar siempre lo mismo. Los mismos colores neutros, los mismos cortes básicos. Si querías diferenciarte, o pagabas demasiado o terminabas igual que todas.
"Quería un lugar al que ir para cada ocasión especial — o simplemente para tener un conjunto choro para el día a día. Y ese lugar no existía."
Así partió Maelia. Con la convicción de que la ropa debería decir algo de la persona que la usa. Que un estampado distinto, una hombrera bien puesta o un color que no ves en ningún lado puede hacer que llegues a cualquier parte y alguien te pregunte: ¿dónde lo compraste?
Ropa que no verás en ningún otro lado. Eso es Maelia.